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domingo, 29 de abril de 2012

ABRIL COMPARATIVO

Antes de que pase este abril... os dejo un pequeño poema que leí en el último recital de Primavera del Círculo de Bellas Artes (pongo el magnífico cartel del evento).
Habla sobre el paso del tiempo y en él comparo las maneras de escribir y de amar pasado el tiempo.

ABRIL COMPARATIVO (Yo escribo “abril”).


No será cual los álamos cantores…
(A.Machado)

Como escribía “abril” sobre la superficie
de las cortezas blancas de los álamos,
con mano de temblor, sobre estas hojas,
inconsciente, de nuevo, vengo a hacerlo.

Creo poner “abril”… leo “Noviembre”
tras mis gafas de ver, hasta que asumo
que el Otoño me escribe, como un día
me caligrafió la Primavera.

                                           Gonzalo Melgar

martes, 31 de enero de 2012

BEBO SED


Este sencillo poema vibra con la emoción que se experimenta cuando, a veces, nos encontramos en comunión con lo que nos rodea mientras actuamos. Se inspira en un verso de Leonard Cohen.
“...de vez en cuando me veo […] doblándome con los arco iris”
(L. Cohen)
De vez en cuando adapto
la forma de mi cuerpo al arco iris
y mis retinas trazan
los límites confusos de las nubes.
De vez en cuando impulso
la brisa con mis manos
en ondas de montañas;
exhalo las neblinas de los valles;
contengo otoños; nutro primaveras.

A veces bebo sed o duermo sueño o canto
en la canción que nos contiene, a veces.

Gonzalo Melgar

viernes, 30 de diciembre de 2011

OLA EN MI ORILLA

En ocasiones, nos llega como un impacto de ola terrible y emocionante, nos hace perder pie y el deseo místico y amoroso de disolverse, se hace realidad experiencial.

             OLA EN MI ORILLA




Del piélago procedes: Eres ola:
dulce y brutal impacto de agua; espuma
lunar, solar, marea de universos…

Y me haces perder pie; me zarandeas,
me mareas; confundes mis contornos;
Y disuelves mi sal, efervescente.

Me dejas siendo Mar, al retirarte:
un nuevo ser de tu corriente; arena
que en tu seno de luz sueña ser ola.
(Gonzalo Melgar)

(Oleo de J. Sorolla)

domingo, 3 de julio de 2011

ÁRBOL CENTENARIO

Oímos, a veces, que los árboles centenarios "vencen al tiempo"...

Sin embargo, mi sensación, cuando contemplo un árbol así es que contiene el tiempo, me lo muestra y me quedo extasiado con esa idea de casi "eternidad admirable".

Algunos/as reconoceréis una referencia al poema "Los Espinos" de Luis Cernuda (que es simple y delicioso. Os lo recomiendo). También la referencia a ese reloj de agua que era "la clepsidra" y que marcaba el tiempo que le quedaba al orador en el Foro (podríamos aquí decir: el tiempo que le queda al poeta). Esta palabra ya sabéis que la empleaba mucho Antonio Machado.


ÁRBOL CENTENARIO
(Tiempo en mi idioma)

Tú no vences al tiempo: lo contienes

en tu inmóvil materia, lo sujetas
dándole dimensión; haces tangible
su relatividad; lo haces preciso
en unidades de hojas calendarias
que giran como tú, por estaciones,
en torno a ti… lo envuelves en tu savia,
médula, albura, líber, súber, vasos...
anillos cronológicos que ciñen,
inmóviles, las ondas de las gotas
que caen de mi clepsidra. Y yo contemplo
como es “la dicha en flor en mis espinos”:
verte por un instante, eternamente,
susurrando, en la luz, TIEMPO EN MI IDIOMA.

                                            Gonzalo Melgar

lunes, 7 de marzo de 2011

VIBRANDO EN LA POLIFONÍA DEL MUNDO

VIBRANDO

El diapasón del Mundo vibra y suena
con la nota de luz y el estallido
del sonido inicial canta y me hago
solidario con él, por el pie unido
al mundo nuevo aún: Polifonía
donde mi pobre voz se añade y rota
pone una nota sostenida: ¡canto!

Gonzalo Melgar

Aún con nuestras voces imperfectas o incluso rotas formamos parte de esta polifonía... sostengamos la nota.

jueves, 13 de enero de 2011

AMOR Y MAR


Mirando el mar en calma de oleajes... surgió este apunte: Una de Amor y Mar... hasta el naufragio.

Ahora que miro el mar todo sosiego,
sé que será para los dos, mortaja
algosa, de naufragios lentos, suave
y oscilante vaivén de un tiempo manso,
prefijado en los crueles astrolabios.

Y allí será mi voz de caracola
y tu cuerpo disperso en él, amando;
porque el mar es destino azul y cíclico,
unánime sepulcro frío y puro.

Pero hoy miro a la mar toda sosiego
e invoco en mí una voz de marejada
por convocar un mar lecho y liturgia,
profundo giratorio y arbolado,
amarillo, arreciando embravecido.

Un mar de Poseidones sin Nereidas,
ciclónico en vaivén, sábanas de algas
en donde naufragar en ti: oleaje,
pasión salada, amor, futuro, muerte.

Ahora que miro el mar, destino y lecho
quiero una voz de maremoto y grito
por navegar tu piel hasta el naufragio.

Gonzalo Melgar

lunes, 29 de noviembre de 2010

DOBLE O NADA


Un poema en el que el poeta paradógicamente anhela unirse, dejar de ser uno, fundirse, para ser dos, en un éxtasis de Entrega. ¿Esto le salva o le hunde? ¿Le eleva o "le naufraga"?


Yo creo que soy dos. Estás presente
en mi materia gris. Tú la convocas
-sobre todo en mi sueño intermitente-
hacia una marejada en que zozobra,
mientras navega en una luz insólita,
el oleaje absurdo mi mente.


Y yo quiero ser dos o no ser nada:
rehacerme o deshacerme en tu proyecto;
dejarte ser, en mí, corriente helada
de fondo, que fecunde mi cerebro…
o le sumerja en tu bullir de incógnitas.


Por eso, en tanto me hundo (o me levanto)
-que no sé yo- , mi mente procelosa
es un mar tuyo; nado en su salado
fondo abisal -de nubes y gaviotas-
o me ahogo en su seno; en él naufraga
mi alma de espuma -en un hondón… del aire-.

Que en Ti yo encuentro salvación: la tabla
para asirme a la vida… o sepultarme
a mí mismo, en mí mismo, ensimismándome
en este ser que somos: doble o nada.


Gonzalo Melgar

Un poco de rima asonante no hace daño a nadie. No sé que opináis sobre la forma... o sobre el fondo (¿o será altura?).