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lunes, 7 de julio de 2014

viernes, 22 de noviembre de 2013

PREMIO DE POESÍA DEL CÍRCULO DE BELLAS ARTES

Os presento el poema que ha resultado premiado en el Círculo de Bellas Artes:

AQUÍ TENEIS LA ENTRADA DE LA NOTICIA
http://www.circulobellasartes.com/socios_noticias.php?id=161

Y HE AQUÍ EL POEMA:

EL SUEÑO DE LA SOPRANO
                             A  María mientras estaba inconsciente.
Por tu expresión de éxtasis
imagino la música en tu sueño;
(como tantas mañana yo la escucho:
tu voz dentro de mí, en el espacio
sonoro y musical de mi memoria.)
Imagino que sueñas que en tu mente,
en la oquedad abierta de tu cabeza, vagan,
como el polvo en la luz, notas brillantes.
Imagino que tensas
hasta el límite mismo del dolor,
las cuerdas ideales
a las que se ceñía tu laringe
cuando estabas consciente; Subes por las escalas,
como un ángel armónico, forzando
las claves y las violas;
allí el timbre se afina; allí los clavicémbalos, continuos,
gota a gota diluyen
la densidad del coágulo y disecan
estridencias de pánico,
disonancias de sombra o de vacío.
Sé que fluyen de nuevo los iones,
en torrentes de sangre
con un rumor de inicio de concierto;
que hay células que, acordes, vuelven a estremecerse;
Y tu mano dibuja un arpegio convulso.
Detrás del ritmo andante de la máquina
que insufla tus suspiros, la percibes:
es una nota urgente,
como la luz de un túnel, que se agranda;
la ves vibrar tan bella; la contemplas
y sientes el deseo de entregarte
solamente a escuchar, a percibirla,
a mirarla brillar… Pero te atreves
a soñar que la pones, temblando, en tu garganta
como un hiriente sol; que la pronuncias
con una voz concorde y balbuceas.
Entonces en tu sueño, tu voz azul asciende,
poliédrica y pura, indemne y luminosa,
colectiva y coral; tu voz -no tuya-
hermosamente fluye, se desangra y se irradia
y es la Luz misteriosa que siempre nos pronuncia
cuando habitas el canto de la vida…
Y entonces, parpadeando, te despiertas.
Gonzalo Melgar

martes, 19 de marzo de 2013

JUBILACIÓN


Os comparto este poema dedicado a Consuelo García Monllor, una compañera y amiga, profesora universitaria, en el momento de su jubilación. Se ha retirado y se va a su casa de la playa, frente al Mediterraneo.
El poema tiene el aire de algunos poemas de G.A. Bécquer y de Luis Cernuda (en concreto esa estrofa de las pupilas y ese "se estremece al contemplarlo"... ).

“TU DESPACHO”
Aunque te vas, te quedas; que la vida,
lineal y circular, nos va trenzando;
que cada cuál urdimos y tejemos
el tapiz colectivo. Es necesario
cada hilo de ausencia. Permaneces,
aunque yo no te encuentre en tu despacho,
y hable contigo solo, y no te escuche; 

Aunque te acerques ya sólo de paso,
para admirar el campus en otoño,
porque el aire es ingrávido y nostálgico
y nos deja suspensos en septiembre;

Aunque te aleje más el calendario
y el Mar, en tu ventana, a tus pupilas
las vaya haciendo azules muy despacio,
y te sientas felizmente distante
al ver que se estremece al contemplarlo;

Aunque llegue el olvido y nos habite,
tú te quedas aquí (todos quedamos),
que la ausencia es presencia misteriosa
en este entretejerse de lo humano.

Gonzalo Melgar
 
IMAGEN: Collar de ámbar (http://raquel-collardembar.blogspot.com.es/).

martes, 18 de diciembre de 2012

EN MEMORIA DE CRISTINA ROJO, POETA.


En memoria de Cristina Rojo. Es un lamento porque el poema, aquí relacionado con la imagen del vuelo o del ave, no haya podido alcanzarla...

                                              A Cristina Rojo

El Mar nos separaba.
Era un líquido amniótico en que, inverso,
tensaba su cordón la muerte.
                                                         Y quise
hacer volar palabras con las alas del verso,
sobre sus olas, o quizá bajo ellas,
hasta tu oído. Pero se hizo tarde
y tú ya naufragabas, te fundías
en el piélago azul, antes de que pudieran
mis gaviotas urgentes alcanzar la baranda
de tu cama y posarse en tu barquilla.

Pasó una noche y mi palabra ahora
es un albatros solitario y vuela,
y a veces somormuja en las heladas
superficies de un mar morado y rojo…

Aquí debiste estar y no apareces;
¿Es que el Mar te trasmuta
y te hace horizontal, distante, interminable?
Cubren tu voz las aguas que tu verso
cristalino y vital, sobrevolaba.

Es este mismo mar; sobre él despliego
este inaudito canto, este graznido,
sobre la inmensidad de tus ausencias…
Mi voz de ave marina solo quiere
dar tu palabra al vuelo nuevamente
pero ya asume la razón del agua
y se inclina a caer e sus silencios.

                                               Gonzalo Melgar

martes, 18 de septiembre de 2012

RINCÓN DE LOS CEREZOS


Un soneto dedicado a mis amigos de "el Rincón de los Cerezos": un sitio luminoso donde se vive la sabiduría que nos libera de tantas ataduras que nos imponen esos "guardianes del mundo" y , a base de cariño y amor, nuestro ser pre-visto, al que estábamos predestinados, aflora.




RINCÓN DE LOS CEREZOS (SONETO)

Rincón de los Cerezos: aquí llega
tu vida dando tumbos y respira:
Aquí vienes y sientes que es mentira
que todo sea mentira; se te entrega

el sentimiento a la verdad; se anega
la soledad de esa criatura herida
que eres; en el amor y en la acogida,
renace un niño nuevo y se repliega

tu ser brutal. Las sogas que se tensan
en torno al cuerpo, alrededor del alma,
se afinan con el silvo de las aves

y eres más tú de lo que siempre piensan
los guardianes del mundo. Y en la calma
tu ser previsto asoma y tú lo sabes.

Gonzalo Melgar

domingo, 29 de abril de 2012

ABRIL COMPARATIVO

Antes de que pase este abril... os dejo un pequeño poema que leí en el último recital de Primavera del Círculo de Bellas Artes (pongo el magnífico cartel del evento).
Habla sobre el paso del tiempo y en él comparo las maneras de escribir y de amar pasado el tiempo.

ABRIL COMPARATIVO (Yo escribo “abril”).


No será cual los álamos cantores…
(A.Machado)

Como escribía “abril” sobre la superficie
de las cortezas blancas de los álamos,
con mano de temblor, sobre estas hojas,
inconsciente, de nuevo, vengo a hacerlo.

Creo poner “abril”… leo “Noviembre”
tras mis gafas de ver, hasta que asumo
que el Otoño me escribe, como un día
me caligrafió la Primavera.

                                           Gonzalo Melgar