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martes, 19 de marzo de 2013

JUBILACIÓN


Os comparto este poema dedicado a Consuelo García Monllor, una compañera y amiga, profesora universitaria, en el momento de su jubilación. Se ha retirado y se va a su casa de la playa, frente al Mediterraneo.
El poema tiene el aire de algunos poemas de G.A. Bécquer y de Luis Cernuda (en concreto esa estrofa de las pupilas y ese "se estremece al contemplarlo"... ).

“TU DESPACHO”
Aunque te vas, te quedas; que la vida,
lineal y circular, nos va trenzando;
que cada cuál urdimos y tejemos
el tapiz colectivo. Es necesario
cada hilo de ausencia. Permaneces,
aunque yo no te encuentre en tu despacho,
y hable contigo solo, y no te escuche; 

Aunque te acerques ya sólo de paso,
para admirar el campus en otoño,
porque el aire es ingrávido y nostálgico
y nos deja suspensos en septiembre;

Aunque te aleje más el calendario
y el Mar, en tu ventana, a tus pupilas
las vaya haciendo azules muy despacio,
y te sientas felizmente distante
al ver que se estremece al contemplarlo;

Aunque llegue el olvido y nos habite,
tú te quedas aquí (todos quedamos),
que la ausencia es presencia misteriosa
en este entretejerse de lo humano.

Gonzalo Melgar
 
IMAGEN: Collar de ámbar (http://raquel-collardembar.blogspot.com.es/).

martes, 18 de diciembre de 2012

EN MEMORIA DE CRISTINA ROJO, POETA.


En memoria de Cristina Rojo. Es un lamento porque el poema, aquí relacionado con la imagen del vuelo o del ave, no haya podido alcanzarla...

                                              A Cristina Rojo

El Mar nos separaba.
Era un líquido amniótico en que, inverso,
tensaba su cordón la muerte.
                                                         Y quise
hacer volar palabras con las alas del verso,
sobre sus olas, o quizá bajo ellas,
hasta tu oído. Pero se hizo tarde
y tú ya naufragabas, te fundías
en el piélago azul, antes de que pudieran
mis gaviotas urgentes alcanzar la baranda
de tu cama y posarse en tu barquilla.

Pasó una noche y mi palabra ahora
es un albatros solitario y vuela,
y a veces somormuja en las heladas
superficies de un mar morado y rojo…

Aquí debiste estar y no apareces;
¿Es que el Mar te trasmuta
y te hace horizontal, distante, interminable?
Cubren tu voz las aguas que tu verso
cristalino y vital, sobrevolaba.

Es este mismo mar; sobre él despliego
este inaudito canto, este graznido,
sobre la inmensidad de tus ausencias…
Mi voz de ave marina solo quiere
dar tu palabra al vuelo nuevamente
pero ya asume la razón del agua
y se inclina a caer e sus silencios.

                                               Gonzalo Melgar

martes, 18 de septiembre de 2012

RINCÓN DE LOS CEREZOS


Un soneto dedicado a mis amigos de "el Rincón de los Cerezos": un sitio luminoso donde se vive la sabiduría que nos libera de tantas ataduras que nos imponen esos "guardianes del mundo" y , a base de cariño y amor, nuestro ser pre-visto, al que estábamos predestinados, aflora.




RINCÓN DE LOS CEREZOS (SONETO)

Rincón de los Cerezos: aquí llega
tu vida dando tumbos y respira:
Aquí vienes y sientes que es mentira
que todo sea mentira; se te entrega

el sentimiento a la verdad; se anega
la soledad de esa criatura herida
que eres; en el amor y en la acogida,
renace un niño nuevo y se repliega

tu ser brutal. Las sogas que se tensan
en torno al cuerpo, alrededor del alma,
se afinan con el silvo de las aves

y eres más tú de lo que siempre piensan
los guardianes del mundo. Y en la calma
tu ser previsto asoma y tú lo sabes.

Gonzalo Melgar

domingo, 29 de abril de 2012

ABRIL COMPARATIVO

Antes de que pase este abril... os dejo un pequeño poema que leí en el último recital de Primavera del Círculo de Bellas Artes (pongo el magnífico cartel del evento).
Habla sobre el paso del tiempo y en él comparo las maneras de escribir y de amar pasado el tiempo.

ABRIL COMPARATIVO (Yo escribo “abril”).


No será cual los álamos cantores…
(A.Machado)

Como escribía “abril” sobre la superficie
de las cortezas blancas de los álamos,
con mano de temblor, sobre estas hojas,
inconsciente, de nuevo, vengo a hacerlo.

Creo poner “abril”… leo “Noviembre”
tras mis gafas de ver, hasta que asumo
que el Otoño me escribe, como un día
me caligrafió la Primavera.

                                           Gonzalo Melgar

martes, 31 de enero de 2012

BEBO SED


Este sencillo poema vibra con la emoción que se experimenta cuando, a veces, nos encontramos en comunión con lo que nos rodea mientras actuamos. Se inspira en un verso de Leonard Cohen.
“...de vez en cuando me veo […] doblándome con los arco iris”
(L. Cohen)
De vez en cuando adapto
la forma de mi cuerpo al arco iris
y mis retinas trazan
los límites confusos de las nubes.
De vez en cuando impulso
la brisa con mis manos
en ondas de montañas;
exhalo las neblinas de los valles;
contengo otoños; nutro primaveras.

A veces bebo sed o duermo sueño o canto
en la canción que nos contiene, a veces.

Gonzalo Melgar

viernes, 30 de diciembre de 2011

OLA EN MI ORILLA

En ocasiones, nos llega como un impacto de ola terrible y emocionante, nos hace perder pie y el deseo místico y amoroso de disolverse, se hace realidad experiencial.

             OLA EN MI ORILLA




Del piélago procedes: Eres ola:
dulce y brutal impacto de agua; espuma
lunar, solar, marea de universos…

Y me haces perder pie; me zarandeas,
me mareas; confundes mis contornos;
Y disuelves mi sal, efervescente.

Me dejas siendo Mar, al retirarte:
un nuevo ser de tu corriente; arena
que en tu seno de luz sueña ser ola.
(Gonzalo Melgar)

(Oleo de J. Sorolla)

domingo, 3 de julio de 2011

ÁRBOL CENTENARIO

Oímos, a veces, que los árboles centenarios "vencen al tiempo"...

Sin embargo, mi sensación, cuando contemplo un árbol así es que contiene el tiempo, me lo muestra y me quedo extasiado con esa idea de casi "eternidad admirable".

Algunos/as reconoceréis una referencia al poema "Los Espinos" de Luis Cernuda (que es simple y delicioso. Os lo recomiendo). También la referencia a ese reloj de agua que era "la clepsidra" y que marcaba el tiempo que le quedaba al orador en el Foro (podríamos aquí decir: el tiempo que le queda al poeta). Esta palabra ya sabéis que la empleaba mucho Antonio Machado.


ÁRBOL CENTENARIO
(Tiempo en mi idioma)

Tú no vences al tiempo: lo contienes

en tu inmóvil materia, lo sujetas
dándole dimensión; haces tangible
su relatividad; lo haces preciso
en unidades de hojas calendarias
que giran como tú, por estaciones,
en torno a ti… lo envuelves en tu savia,
médula, albura, líber, súber, vasos...
anillos cronológicos que ciñen,
inmóviles, las ondas de las gotas
que caen de mi clepsidra. Y yo contemplo
como es “la dicha en flor en mis espinos”:
verte por un instante, eternamente,
susurrando, en la luz, TIEMPO EN MI IDIOMA.

                                            Gonzalo Melgar